El Ayuntamiento de Madrid declara Bien de Interés Cultural el «¡vamos!» con que los chulapos se animan unos a otros antes de pagar la cuenta de la cervecería
MADRID. El pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este miércoles, sin precedentes en la historia administrativa de la villa, declarar Bien de Interés Cultural municipal el «¡vamos!», esa exclamación grupal que los madrileños emiten al unísono cuando llega el ticket a la mesa de la cervecería para animarse unos a otros a pagar y, al mismo tiempo, postergar el momento exactamente once segundos. La medida se aprobó por unanimidad después de un debate de cuatro horas y catorce minutos en el que se concluyó que «hay un patrimonio inmaterial que se nos está yendo entre las manos por culpa de Bizum».
«Es un grito que mezcla la cohesión social, la presión moral y el cálculo mental aproximado de quién ha tomado más cervezas», ha explicado la concejala de Cultura, Beatriz Encinar. «Llevamos siglos diciéndolo y nunca lo habíamos protegido. Ahora ya no nos lo van a quitar ni los catalanes ni la app del banco».
Los filólogos de la Complutense identifican 17 variantes tonales del «¡vamos!»
Una comisión filológica de la Universidad Complutense, presidida por el catedrático Aniceto Polvoranca, ha presentado al ayuntamiento un dossier de 312 páginas en el que se identifican 17 variantes tonales reconocibles del «¡vamos!». Entre ellas: el «¡vamos!» ascendente (señal de que el que invita está animado), el descendente con suspiro (señal de derrota fiscal) y, especialmente raro, el «¡vamos!» con tilde implícita en la primera sílaba, registrado únicamente en chulapos nacidos antes de 1957.
«Es la primera vez que conseguimos sistematizar fonéticamente un grito de pago colectivo», ha celebrado Polvoranca. «La RAE estudia incorporar el verbo ‘vamosar’ al diccionario, definido como ‘animar a otros a pagar mientras uno mira muy atentamente el techo’».
UNESCO se ofende por no haberlo identificado antes
La UNESCO, en una nota emitida desde París, ha admitido que el «¡vamos!» madrileño podría haber sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad hace décadas, de no ser por el hecho de que «no era audible desde Suiza». La organización pide ahora a Madrid que presente expediente formal con grabaciones de los siete bares más representativos, entre ellos La Bola, Casa Lucio y la cervecería de la esquina de la calle Toledo.
«No habíamos detectado el patrón porque pensábamos que era ruido de la calle», ha confesado Marie-Hélène Truffaut, directora de Patrimonio Inmaterial. «Pero el equipo acústico ha confirmado que se trata de la primera fórmula colectiva conocida para retrasar un pago hasta cuatro veces sin generar conflicto».
Pamplona presenta candidatura paralela con el «¡aúpa!»
El Ayuntamiento de Pamplona, alertado por la decisión madrileña, ha presentado una candidatura paralela en favor del «¡aúpa!» como Bien de Interés Cultural local, alegando que «mientras el madrileño anima a pagar, el pamplonés anima a levantarse del banco corrido sin tirar el porrón». La diferencia funcional, según el dossier, justifica un reconocimiento independiente.
Bilbao, no queriendo ser menos, ha registrado el «hala» seco, definido como «conformidad con resignación pero sin exhibición emocional». La OCDE ha sugerido que la UE cree un Catálogo Europeo de Exclamaciones Colectivas Pagaderas, dotado con 14 millones de euros y sede provisional en Estrasburgo.
Final inesperado: el primer «¡vamos!» BIC se da en una terraza con dueño catalán
A las 22:43 del miércoles, la Concejalía de Cultura de Madrid documentó el primer «¡vamos!» oficialmente protegido como BIC en una terraza de la calle Cava Baja, donde cuatro madrileños levantaron la mano al unísono al llegar el ticket. La sorpresa llegó cuando se supo que el dueño del local era un señor catalán de Granollers llamado Pere, que llevaba 23 años en Madrid y que no entendía bien el gesto pero que «por si acaso siempre se quedaba quieto al lado de la mesa para no interrumpir el rito».
Pere, contactado por esta redacción, ha pedido a la Concejalía que el reconocimiento del BIC incluya también «el momento en que el camarero finge que no ha visto la mano levantada para darle a la mesa otros dos minutos». La Concejalía ha aceptado estudiar la propuesta. Netflix ya prepara el documental.















