Edin Terzic exige cambiar el bocadillo de calamares del descanso por currywurst y desata una crisis identitaria sin precedentes en San Mamés
BILBAO. Tres horas. Eso es lo que tardó el nuevo entrenador del Athletic Club, el alemán Edin Terzic, en pedir oficialmente a la dirección deportiva que se sustituya el tradicional bocadillo de calamares del descanso por currywurst con patatas y mostaza dulce. La solicitud, registrada por escrito y archivada en la oficina técnica con el número de expediente 0001/26, ha provocado una crisis identitaria sin precedentes en La Catedral.
«No entiendo cómo se puede competir en Champions League comiendo cefalópodos rebozados durante el entretiempo», ha declarado Terzic en su primera rueda de prensa, traducida en directo por una intérprete que ha tenido que pedir un vaso de agua tras la séptima pregunta. «El cuerpo necesita proteína curada y carbohidratos densos, no goma frita».
La afición convoca una concentración con bocadillos de calamares en La Campa de los Ingleses
La respuesta de la afición no se ha hecho esperar. La Federación de Peñas del Athletic ha convocado para mañana a las 12:00 una concentración silenciosa en La Campa de los Ingleses bajo el lema «Calamares o muerte». Cada asistente está obligado a llevar al menos dos bocadillos y un termo con caldo verde.
«El bocadillo de calamares del descanso no es comida, es liturgia», ha explicado Idoia Mendieta, presidenta de la peña Recio del Casco Viejo. «Llevamos cien años haciéndolo así. Si Terzic quiere currywurst, que se lo pida a su madre».
El Instituto Vasco de Gastronomía Defensiva pide la dimisión inmediata
El recién creado Instituto Vasco de Gastronomía Defensiva ha emitido un comunicado en el que pide la dimisión inmediata del entrenador alemán y propone, además, incluir el bocadillo de calamares en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, junto con la siesta, la sobremesa y el primer café del lunes.
El Lehendakari, según fuentes próximas, ha pedido un informe urgente a la Consejería de Cultura sobre el «riesgo identitario» que supone la propuesta. La Consejería ha respondido que necesita seis semanas y un presupuesto de 47.000 euros para emitir conclusiones provisionales.
Terzic propone, como gesto, sustituir el currywurst por «un currywurst con guindilla de Ibarra»
Tras 48 horas de negociaciones, el técnico alemán ha realizado una primera concesión: está dispuesto a aceptar un currywurst híbrido aderezado con guindillas de Ibarra y servido sobre rebanada de pan de cristal, siempre que la salchicha venga de una carnicería certificada por el Goethe Institut de Bilbao.
«Es un compromiso», ha declarado Jon Uriarte, director general del club, «pero conviene recordar que en este vestuario hay jugadores que aún se persignan antes de los penaltis. No podemos cambiar 124 años de tradición por un señor que llegó hace tres semanas y se queja del moho de la manzanilla».
Final inesperado: el utillero ya ha probado el currywurst y dice que «no está mal»
El gran traidor, según la Federación de Peñas, ha resultado ser el utillero del primer equipo, Patxi Aretxabaleta, de 64 años, que en una entrevista publicada esta tarde en El Correo ha admitido que ha probado el currywurst durante la concentración previa al partido y que «oye, no está mal con un poco de ali-oli y una zurra».
El utillero ha sido convocado mañana a una reunión interna en la oficina del director deportivo. Llevará, por insistencia propia, su propio bocadillo de calamares «por si acaso».















