Israel intercepta 40 barcos humanitarios temiendo una invasión de hashtags y documentales en Netflix
Mediterráneo Oriental — En una operación que combinó precisión militar con alergia institucional a los activistas de Greenpeace, Israel ha interceptado una flotilla compuesta por 40 embarcaciones, 500 activistas, y al menos tres drones con cobertura en directo para TikTok. La flotilla, conocida como “Global Sumud Flotilla”, se dirigía a Gaza cargada de ayuda humanitaria, simbolismo político y 12 toneladas de energía renovable emocional.
Entre los activistas detenidos se encontraba Greta Thunberg, que según fuentes cercanas al operativo, gritó “¡Cómo os atrevéis!” mientras era trasladada al puerto israelí de Ashdod. La joven activista llevaba consigo una pancarta reciclable, una GoPro solar y una aplicación beta que mide la huella de carbono de las intercepciones navales.
La Marina israelí ha declarado que “los barcos fueron abordados con mimo quirúrgico y con respeto total por los filtros de Instagram”. Aún así, las 12 horas que duró la operación bastaron para que al menos seis documentales comenzaran su rodaje sin permiso de producción, y un grupo de influencers franceses intentara monetizar la experiencia bajo el título “Bloqueados por la paz”.
La respuesta internacional: una coreografía diplomática de bajo impacto
Italia, país conocido por su amor a la ópera y los rodeos geopolíticos, decidió retirar su escolta militar tras alcanzar las 150 millas náuticas, afirmando que “ya se notaba la tensión en el WiFi”. España, por su parte, convocó a la encargada de negocios de la embajada israelí para expresarle que “estaban decepcionados, pero educadamente”. La ministra de Exteriores española lo resumió así: “La flotilla no llevaba armas, solo wifi, ideales y cargadores de móviles”.
En una rueda de prensa improvisada en la cubierta del buque español Furor (nombrado así por cómo reacciona cada vez que le toca actuar), el ministro Pablo Bustinduy reconoció que “quizás faltó previsión, protocolos y una playlist más pacífica”.
Mientras tanto, en la España profunda…
La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso no perdió tiempo para intervenir con su habitual precisión retórica: “Quien con Bildu navega, termina en patera diplomática”. Añadió que la flotilla era “un chiringuito flotante financiado con subvenciones y crema solar vegana”.
Por su parte, VOX propuso que las futuras flotillas españolas sean escoltadas por el buque escuela Juan Sebastián El Cano y varios caballos de pura raza con cascos anfibios.
Protestas, drama y merchandising en Madrid
Mientras todo esto ocurría, más de 10.000 personas se concentraron en la Plaza del Sol exigiendo la liberación de los detenidos, la desmilitarización del hummus, y el estreno inmediato de un documental con voz en off de Morgan Freeman.
En la manifestación podían encontrarse pancartas con lemas como “¡Flotillas sí, flotaos no!” y “¡Greta no se toca, ni con chaleco reflectante!”. Algunos asistentes pedían un referéndum para decidir si España debía entrar al conflicto o simplemente enviar una nota de voz con tono pasivo-agresivo.
Final sin épica, pero con drama
Al cierre de esta edición, los activistas han sido trasladados a centros de detención temporales en Israel, donde se les ha ofrecido agua, asistencia legal, y la posibilidad de aparecer en un reportaje de La Sexta. Greta Thunberg ha publicado un mensaje desde su celda con conexión limitada: “Volveré. Con más flotillas. Y más molestas aún”.
Netflix ya ha anunciado un especial titulado “High Seas & Hashtags: The Gaza Expedition”, mientras que el Ministerio de Exteriores español estudia si para la próxima misión enviarán diplomáticos, buques o simplemente un dron con la bandera de la ONU y una bocina.

















